Cocinando San jacobos caseros, receta de San Jacobo fácil

Plato de San jacobos caseros, receta de San Jacobo fácil para principiantes.


Los san jacobos caseros son un plato formidablemente fácil y exquisito, con un empanado crepitante que contrasta con el queso fundido en su interior. Os mostramos un paso a paso simple con el que vais a conseguir enamorar vuestro a paladar.

Un dato que muchos ignoran es que los san jacobos tienen su origen en la gastronomía suiza. Por supuesto, el queso gruyère es parte integrante de la receta habitual ( podemos emplear cualquier queso suave fundente) que se puede conjuntar con jamón cocido o bien jamón serrano.

Los san jacobos son un plato fácil, delicioso, de los que recuerdan a la infancia. Se pueden hacer sin empanar, simplemente un tanto de jamón cocido cubriendo unas lonchas de queso y a la sartén, mas también tengo que deciros que una parte de la magia se halla en el empanado.

A veces no resulta simple conseguir unos deliciosos san jacobos empanados, puede ser porque para muchos platos resulta útil conjuntar solamente pan rallado con huevo mas en este no sería suficiente. En el paso a paso os vamos a mostrar el cómo, os adelanto que para este género de empanado usaremos harina, pan rallado y huevo.

El nivel de dificultad no es elevado, lo único es que hay que tener un tanto de paciencia para hacer los empanados y perderle el miedo al aceite.

San jacobos caseros: Ingredientes

  • Jamón cocido
  • Queso gouda o uno fundente que os guste
  • Harina
  • Pan rallado
  • Huevos
  • Aceite de oliva suave

San jacobos caseros: Preparación

Para la preparación de los san jacobos debéis tener en consideración las dimensiones del jamón cocido, pues hay lonchas alargadas (como las que os muestro en los ingredientes) o bien más pequeñas y cuadriculadas; por su parte, también debéis fijaros si las lonchas son demasiado finas.

En mi caso, para cada san jacobo he empleado 2 lonchas de jamón cocido y una de queso pues lo he partido en rodajas gruesas en casa. Si fuesen finas, repetimos exactamente la misma operación, dos lonchas de cada.

Sobre una de las mitades del jamón cocido ponemos el queso y lo cubrimos con la otra mitad como si fuera un librito. Si lo tenéis en cuadrados, simplemente se pone encima otro par de cuadrados de jamón cocido.

Si te quedan demasiado grandes los san jacobos puedes partirlos a la mitad, todo depende de la edad de los comensales, de si es plato único o un entrante, etc.

Dispón tres platos encima de la mesa de trabajo. En uno pon harina, en otro pan rallado y en otro un huevo batido.

  • Pasa el san jacobo por harina y debe queda bien cubierto, después le das unos golpecitos suaves con el dedo para que caiga la harina excedente y que no queden grumos.
  • Después lo pasas por el huevo y debe quedar humedecido por todas y cada una de las partes, incluidos los laterales.
  • Finalmente, lo pasas por el pan rallado a fin de que quede totalmente cubierto de pan. No te cortes en cubrirlo y presionarlo un tanto sobre el pan para que quede bien prensado.

Pon una sartén al fuego con aceite de oliva suave y, cuando esté caliente, se pone encima y se deja que se vaya friendo el pan poco a poco, que le dé tiempo a dorarse y asimismo a derretirse el queso. Le das la vuelta, repites la misma operación y cuando lo retires lo pones sobre un plato forrado con papel de cocina a fin de que absorba la grasa.

Una vez los tengas todos, sólo tienes que servir los san jacobos. Nosotros lo hemos acompañado de una ensalada de canónigos que le va genial.

¡Buen provecho!

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